Cada vez es mayor el número de evidencias que relacionan las enfermedades bucodentales, caso de la periodontitis o ‘enfermedad de las encías’, con las patologías cardiovasculares. Por ejemplo, ya se sabe que la bacteria ‘Porphyromonas gingivalis’, además de causar directamente la enfermedad periodontal, altera la expresión génica de las proteínas implicadas en la activación de la inflamación y, por tanto, en el desarrollo de la aterosclerosis. Tal es así que, de manera similar a como ocurre con la diabetes, la consulta del dentista se presenta como un lugar idóneo para promover la salud cardiovascular e, incluso, para detectar a las personas en riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular o que, sin saberlo, ya la padecen. Por ello, la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC) han puesto en marcha, con la participación de la Fundación SEPA de Periodoncia e Implantes Dentales, la Fundación Dental Española (FDE) y la Fundación Española del Corazón (FEC), un curso online para formar a los dentistas de todo el país sobre cómo promover la salud cardiovascular en la consulta dental. Una iniciativa pionera no solo en España, sino en toda Europa.

Como explica Blas Noguerol, patrono de la Fundación SEPA, «en una clínica dental media se podría detectar al menos un paciente diabético no diagnosticado al año y entre dos y cuatro prediabéticos. Además, se podrían detectar unos tres pacientes hipertensos no diagnosticados o inadecuadamente controlados. Esto refleja el papel del dentista como agente clave en la detección del riesgo cardiovascular».

No en vano, como recuerda Manuel Anguita, presidente de la SEC, «la consulta dental no deja de ser, salvando las diferencias, una especie de servicio de Atención Primaria de Salud, al que acuden personas sanas con problemas bucodentales y también otras que, muchas veces sin saberlo, presentan alteraciones de salud que van más allá de la cavidad oral. De hecho, los dentistas pueden jugar un papel similar al que tienen los médicos generales en lo que respecta a la labor de prevención y detección de enfermedades».

Salud cardiovascular

El curso, enmarcado en el proyecto ‘MimoCardio-Cuida tus Encías’ de SEPA y la SEC para mejorar y potenciar la comunicación entre los médicos y los dentistas con objeto de sensibilizar a la población en la promoción de la salud bucodental y general, muy especialmente cardiovascular, cuenta con la colaboración de VITIS y Perio AID y será, al menos en su primera edición –ya hay cuatro programadas para 2018 y cinco para 2019–, totalmente gratuito.

Concretamente, el objetivo es que, como mínimo, hasta un 20% de los más de 36.000 dentistas colegiados que ejercen en nuestro país hayan realizado el curso en 2020. Y para ello, la iniciativa será canalizada por el Consejo General de Dentistas de España y sus 52 colegios profesionales.

Cuando el dentista realiza un tratamiento periodontal está reduciendo simultáneamente el riesgo cardiovascular del paciente

Como destaca Adrián Guerrero, presidente de SEPA, “con esta iniciativa no solo se pretende proveer a los profesionales de la Odontología de una información básica para que puedan atender correctamente las particularidades y demandas especiales que pueden tener los pacientes con enfermedad cardiovascular que acuden a la consulta dental, sino que, aún más importante, se ofrece a dentistas conocimientos y herramientas para que puedan detectar precozmente factores de riesgo cardiovascular y promover hábitos de vida saludables. No cabe duda de que la clínica dental es un espacio de salud ideal para activar acciones de prevención primaria, tanto en el ámbito dental y periodontal como en el de la salud general”.

Es más; los organizadores también prevén que el curso se amplíe en el futuro a los cardiólogos, en este caso incidiendo en conocimientos esenciales sobre enfermedad periodontal y su posible impacto en la aparición, desarrollo y complicación de algunos eventos cardiovasculares.

Más allá del cuidado bucodental

Las personas con una mala salud bucodental tienen un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, hasta el punto de que padecer enfermedades en las encías aumenta en un 25-50% las probabilidades de desarrollar una patología cardiovascular y, por ende, de padecer un infarto o un ictus.

Como concluye Adrián Guerrero, «la periodontitis es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. Por ello, cuando el dentista realiza un tratamiento periodontal está reduciendo simultáneamente el riesgo cardiovascular. Y si a esto le sumamos la labor que podemos jugar en la promoción de hábitos de vida saludable y la eliminación de hábitos nocivos, caso del tabaquismo, el impacto sobre la salud periodontal, cardiovascular y general es muy relevante».

 

Fuente: https://www.abc.es/salud/sepa/abci-dentistas-colaboraran-promocion-y-cuidado-salud-cardiovascular-201803020930_noticia.html

Desde los materiales, pasando por el diagnóstico y la planificación de un tratamiento hasta llegar a nuevas técnicas y sistemas, la tecnología tiene mucho que ver en los avances que ha experimentado en los últimos años la odontología y, en consecuencia, las clínicas dentales, que pueden aprovecharse de todos sus beneficios ofreciendo a sus pacientes la mejor experiencia y los mejores y más innovadores tratamientos para su boca.

 

En los últimos años lucir una boca bonita se ha convertido para muchas personas en una cuestión prioritaria. Tener una dentadura perfecta, blanca y con una mordedura perfecta es hoy más asequible que nunca gracias a la aparición de nuevas técnicas, procesos novedosos y mejores especialistas.

Y es que cuando alguien busca mejorar su sonrisa lo que necesita son garantías de que eso sucederá y que se realizará de la mejor manera. Una de las especialidades más utilizadas en este sentido es sin lugar a dudas la ortodoncia. Tener los dientes desalineados o desajustados es algo muy común y no es un problema que únicamente afecte a lo estético, sino que también puede producir efectos contrarios en nuestra salud. En este sentido, no es extraño encontrar a personas de distintas edades utilizando los famosos brackets o aparatos dentales, un tratamiento muy habitual y que logra, en un relativo espacio corto de tiempo, que nuestra sonrisa luzca atractiva. Muchas clínicas, además, ponen facilidades a los pacientes a la hora de financiar este tipo de tratamiento que cuenta con muchos avances.

Diagnóstico

Precisamente, en cuanto a diagnósticos se refiere, la radiología dental y maxilofacial en 3D (TAC dental o CBCT) es uno de estos innovadores avances. Este TAC dental va un paso más allá de las radiografías panorámicas o laterales digitales ya que permite disfrutar de una visión más profunda y exacta del maxilofacial gracias a la imagen tridimensional y las dimensiones exactas de la dentadura del paciente, logrando así encontrar, con una precisión de cirujano, cualquier malposición dental, algo que hace unos años era imposible de imaginar.

Los escáneres intraorales también son otra alternativa a la hora de lograr simulaciones en 3D que ofrezcan una perfecta exactitud. A través de un software conectado a un ordenador, el escáner intraoral de luz blanca permite observar los problemas desde cualquier ángulo, lo que, en definitiva, es un beneficio de mucho valor tanto para el especialista como para el paciente.

Tratamiento

En lo que respecta los tratamientos, a los brackets habituales, ahora más modernos y menos dolorosos, se han unido los de baja fricción y autoligables, que son de última generación y que consiguen crear un sistema de fuerzas ligeras y de baja fricción, como su nombre indican, con resultados muy notorios.

Otro de los avances que muchos agradecen es la ortodoncia invisible, algo que para muchas personas, según su desempeño, es primordial a la hora de seleccionar unos brackets. Ahora ya no hay problema en este aspecto, ya que estos brackets se colocan en la cara anterior del diente o pueden encontrarse fundas o férulas transparentes que recubren los dientes hasta colocarlos en la posición adecuada. Están muy de moda y son la perfecta alternativa a la ortodoncia convencional.

Los brackets estéticos de cerámica y zafiro también son de los más utilizados ya no sólo por niños y adolescentes, sino también por adultos. Su salida al mercado supuso una auténtica revolución y tiene su explicación, pues también destacan por su discreción. Ofrecen a los pacientes unos resultados estéticos prácticamente inmejorables y escoger entre uno u otro depende de lo recomendado por el especialista y también lo que requiera el paciente.

Por otra parte, cualquier tratamiento aplicado en caso de enfermedad periodontal tiene como objetivo controlar la infección presente en la boca. El tipo de tratamiento a utilizar depende de la extensión de la enfermedad. La evaluación de cada caso por profesionales experimentados hace posible determinar el mejor camino a seguir para conseguir los resultados más efectivos y rápidos posibles.

El primer paso en el tratamiento de esta patología consiste en eliminar el sarro mediante un raspado y alisado de las raíces. De esta forma se elimina el sarro depositado por encima y por debajo de la línea de las encías y se acaba con los gérmenes que puedan acumularse en la raíz del diente, hecho que ocasiona la aparición de zonas ásperas.

Láser

Existen técnicas tradicionales para poder llevar a cabo todas estas acciones capaces de erradicar la enfermedad periodontal, pero la forma más efectiva y novedosa de llevar a cabo este proceso es aprovechar la energía emitida por un láser.

De forma general, este láser funciona aplicando energía en forma de luz. Es decir, el láser aplica luz sobre los tejidos que son tratados con él y como consecuencia de esa luz se genera energía. La energía aplicada en ciertos tejidos se puede utilizar como elemento cortante o vaporizador, permitiendo eliminar ciertos tejidos blandos, tejidos infectados e incluso eliminar tejidos duros como pueden ser los cálculos óseos. Esta es la principal causa por la que el uso del láser se ha extendido para el tratamiento de la enfermedad periodontal donde es necesario eliminar la placa y el tejido infectado para acabar con la enfermedad de una forma efectiva.

FUENTE: http://www.laopinion.es/opinion-especiales/2018/02/28/tecnologia-clave-avances-odontologia/855034.html

La halitosis o mal aliento, es un trastorno bastante común que afecta a casi la mitad de la población en algún momento de su vida. El mal olor característico de la halitosis puede estar originado por diversas causas, aunque lo más habitual es que esté relacionado con una deficiente higiene de la cavidad bucal, que facilita la acumulación de sarro y por tanto la proliferación de bacterias que producen sustancias que despiden un desagradable olor. También puede estar causado por piercings en la lengua o por caries muy extensas.

Algunas patologías del aparato respiratorio, como el cáncer de pulmón, la sinusitis o la bronquitis, así como las que se producen en el tubo digestivo, como la gastritis, la hernia de hiato o la presencia de Helicobacter pylori también pueden provocar un olor desagradable al que debe ponerse solución cuanto antes para evitar que afecten a la salud y a la vida social de la persona.

La escasez de saliva, con la consecuente sequedad de boca, está también asociada a la halitosis. Las glándulas salivales segregan un fluido compuesto en un 99% por agua, la saliva, que tiene propiedades antisépticas y cumple la función de mantener limpia y lubricada la cavidad oral; así, cuando la cantidad de saliva no es suficiente la higiene bucal se resiente.

Resulta muy desagradable padecer halitosis. Para el que la sufre el problema no está tanto en el olor (que habitualmente no percibe), como en la inseguridad que le provoca. Los afectados sienten vergüenza y temor por molestar a otras personas, se sienten sucios y culpables por su mal aliento, y sus relaciones sociales se ven deterioradas. Además, en los casos más graves, las personas de su entorno también encuentran insoportable el olor.

FUENTE: https://www.webconsultas.com/belleza-y-bienestar/afecciones-esteticas/halitosis-2481

Son numerosas las veces en la que nuestros pacientes nos plantean la duda de si es mejor utilizar un cepillo de dientes eléctrico o uno manual. Sin embargo, nuestra respuesta es siempre la misma: lo más importante es una buena higiene bucal, el medio a través del cual se consiga, es lo de menos.

 

¿Qué diferencia a un cepillo de dientes manual de un cepillo eléctrico?

La principal diferencia entre los cepillos de dientes eléctricos y los cepillos dentales manuales es la forma en la que se debe utilizar cada uno de ellos. Por un lado, los cepillos de dientes manuales se deben utilizar con un movimiento vertical, mientras que los eléctricos funcionan realizando un movimiento circular a través de un cabezal rotador.

Así, sí existe una clara ventaja de los cepillos eléctricos frente a los cepillos manuelas, y es que los primeros facilitan un cepillado correcto con menos esfuerzo. A su vez, con el paso de los años, los cepillos eléctricos han evolucionado con nuevas técnicas, y facilitan el trabajo a la hora de cepillar los dientes.

 

¿Qué debo tener en cuenta cuando utilizo un cepillo de dientes eléctrico?

 

Antes de comenzar a utilizar un cepillo dental eléctrico se deben tener en cuenta algunos factores. Así, es importante que el cabezal sea intercambiable, y que este cambio se haga con frecuencia. De hecho, utilizar un cabezal desgastado —de la misma manera que si se utiliza un cepillo manual desgastado— no podrá cumplir su función.

También es importante es que el cepillo se detenga si se ejerce demasiada presión en los dientes o encías. A su vez, si se nota cierta inflamación en las encías o se sufre retracción, lo recomendable es evitar el cepillo eléctrico hasta que se solucione el problema, ya que el cepillo eléctrico puede empeorarlo.

 

¿Qué cepillo de dientes es mejor para los niños, el manual o el eléctrico?

 

Para los más pequeños, la duda del cepillo de dientes manual o eléctrico tiene una respuesta sencilla, ya que se aconseja que los padres cepillen los dientes de sus hijos con un cepillo manual.

Una vez llegado a los tres años, cuando el niño tenga solvencia para cepillarse solo, es un buen momento para que adquiera el hábito de usar el cepillo manual. A partir de los seis años se puede plantear al niño que empiece a utilizar un cepillo eléctrico siempre que se le explique cómo hacerlo.

Así, tras profundizar un poco sobre cuál de los dos es mejor, cabe señalar que aunque ambos tengan sus ventajas, siempre dependerá de las recomendaciones del especialista en Odontología y de los hábitos del usuario.

Fuente: https://www.topdoctors.es/articulos-medicos/cepillo-manual-o-electrico-cual-es-mejor-para-tu-salud-dental

Cepillarse los dientes es una forma de mantener a raya las caries, así como de lucir una sonrisa brillante y tener un aliento fresco. Pero todos nos hemos saltado alguna vez este gesto, especialmente a última hora del día, ya sea por olvido o por pereza. ¿Sabe las consecuencias que tiene semejante descuido?

 

La ausencia de saliva antibacteriana durante la noche significa que estamos especialmente vulnerables a los agentes causantes de las caries y enfermedades de las encías. Al dormir, salivamos muy poco, el movimiento de lengua, mejillas y labios es menor, y teniendo en cuenta que la saliva es la encargada de limpiar nuestra boca naturalmente, “el cepillado nocturno es el más importante para evitar que los alimentos estén en contacto con nuestros dientes durante muchas horas, lo que conduciría a un aumento de las enfermedades dentales”, comenta la doctora Alicia Matas, odontóloga y responsable de la Unidad de Odontología de Q-Maxdental en el Hospital Quironsalud Barcelona. “Al disminuir la capacidad reguladora del pH de la saliva para evitar la agresión ácida sobre el esmalte y la consecuente desmineralización, es importante el cepillado después de cenar”, dice también la doctora María Ciudad, odontóloga en el Instituto Odontológico Maxilofacial.

Más de 500 tipos de bacterias

 

“En nuestra boca se encuentran unos 600 tipos de bacterias, y aunque algunas son ‘buenas’ y ayudan a mantener el equilibrio de la flora, otras predisponen a enfermedades como la caries, la gingivitis y la periodontitis”, explica la doctora Matas. “Por ejemplo, el Streptoccocus Muttans, uno de los más involucrados en la formación de caries dental, obtiene su energía del alimento que ingerimos, su flexibilidad genética le permite romper toda una amplia gama de hidratos de carbono. Entre las sustancias que aprovecha, figuran la glucosa, fructosa, sacarosa, galactosa, maltosa, rafinosa, ribulosa, melibiosa e incluso el almidón”, añade la médica Marta del Pozo, licenciada en Odontología, de la Clínica Dental Córdoba del Pozo. “Las bacterias intentan fijarse continuamente a nuestros dientes, pero ese proceso es frenado por la acción de la saliva, la lengua y el cepillado” asegura Gonzalo Navarro de Clínica Dental Navarro.

 

Las bacterias producen ácido durante todo el día, más cuando está comiendo, por lo que la única forma de deshacerse de esa película de placa es cepillándose al menos dos veces diarias, mejor tres, para eliminar subproductos ácidos que pueden dañar su esmalte y causar caries. “La cantidad de bacterias que tenemos en la boca es altísima incluso después del cepillado y en estado de buena salud. Lo verdaderamente importante es mantener a raya ese crecimiento bacteriano para que no pueda convertirse en patológico”, dice Javier Navarro, odontólogo de Clínica Menorca.

 

Pues bien: el modo más rápido para multiplicar la proliferación de microorganismos entre su boca es olvidar el cepillado nocturno. Pero hay más consecuencias. Si se acuesta sin lavarse los dientes, su aliento amanecerá con un olor insoportable. “La persistencia de alimentos en descomposición en la boca y la menor secreción salival nocturna son una mezcla explosiva para el desarrollo de halitosis”, advierte la doctora Matas. “Aunque hay que saber que el cepillado elimina gran parte de los anillos aromáticos desagradables por metabolismo bacteriano, pero si el origen de la halitosis no es solamente la boca, este no será tan efectivo como desearíamos”, aclara el doctor Navarro.

20 o 30 minutos después del último bocado

 

Normalmente, hay un espacio de tiempo entre la cena y el sueño de unas 2-3 horas. Hay quien tiene la costumbre de cepillarse después de comer y quien lo hace inmediatamente antes de irse a la cama. La mayoría de los expertos se inclina por la primera opción, aunque con matices. “El cepillado después de la cena es técnicamente mejor para los dientes que el de antes acostarse, porque se aporta fluoruro, en la pasta de dientes, que actúa durante más tiempo para fortalecer la dentadura”, aclaró en sus investigaciones Denis Kinane, decano de la Universidad de la Escuela de Medicina Dental de Pennsylvania.

 

Aunque hay una excepción: una cena a base de alimentos ácidos (cítricos, lácteos fermentados, vinagre o tomate guisado). “En esos casos, es mejor cepillarse una media hora después, cuando el pH haya vuelto a la normalidad”, aconseja la doctora Alicia Matas. El odontólogo del centro médico de la Universidad de Rochester (EE UU) Yanfang Ren lo documentó con el siguiente argumento: el ácido suaviza la parte superior del esmalte, por lo que un cepillado inmediato podría ablandarlo y provocar desgaste. Otros médicos apuestan por esperar siempre esos 20 o 30 minutos, como es el caso de la doctora Del Pozo, que afirma que así damos tiempo a los nutrientes de enriquecer la microbiota oral. O el doctor Gonzalo Navarro, quien apostilla: “Lo mejor es cepillarse en los primeros 20 minutos después de cada comida, ya que es el momento de mayor actividad bacteriana”.

 

Pero como avanzamos, no hay unanimidad. Javier Ortega, odontólogo de Clínica Menorca, pone la nota de discordancia: “Tras la cena se produce la autoclisis, que es un proceso de limpieza natural por el movimiento de labios, lengua y demás tejidos blandos de la boca que ayuda a mantener la limpieza en cierta medida (este proceso se produce continuamente mientras está despierto). Si el cepillado se hace justo antes de acostarse la limpieza será más fácil, porque la autoclisis ya ha hecho parte del trabajo”.

Cómo reaccionar ante un olvido

 

“Si una noche no cepillamos los dientes, no hay gran peligro, mas no debe tomarse como costumbre”, recapitula el doctor Gonzalo Navarro. Y Ortega continúa: “Durante esa jornada, bajaría el pH de la boca y se acumularía más placa en las zonas de retención, pero no habría una consecuencia relevante más que la maduración de la placa, que será más difícil de eliminar posteriormente”. Así, si confiesa que ha pecado, asegúrese de cepillar bien por la mañana, y no olvide aplicar el hilo dental para eliminar las bacterias acumuladas.

Fuente: El país

En este artículo os vamos a explicar los diferentes tipos de dientes con los que contamos en nuestra dentadura, y la función que desempeña cada uno de ellos:

  1. Incisivos: son los ocho dientes que tenemos en la parte delantera y central de la boca y los que se utilizan para dar el primer bocado y cortar la comida cuando se ingiere. Normalmente son los primeros dientes en salir, aproximadamente a los 6 meses de edad (los dientes de leche), y entre los 6 y los 8 años (en el caso de la dentadura definitiva).
  2. Caninos (colmillos): son los siguientes dientes en salir después de los incisivos. Sirven para desgarrar la comida. Los colmillos de leche aparecen entre los 16 y los 20 meses de edad, y los definitivos salen entre los 9 y los 12 años de edad.
  3. Premolares: son los primeros dientes que mastican y trituran la comida, antes de pasar a los molares. Una dentadura estandar cuenta con ocho premolares, cuatro en la parte superior y otros cuatro en la parte inferior de la boca. Los premolares aparecen entre los 10 y 11 años de edad.
  4. Molares: se utilizan también para masticar y triturar los alimentos. Aparecen entre los 12 y los 15 meses de edad. Los molares de leche se caen y son reemplazados por los primeros y segundos premolares definitivos. Los primeros molares definitivos crecen detrás de los dientes molares de leche y salen alrededor de los 6 años y los segundos molares aparecen entre los 11 y los 13 años de edad.

Para enjuagar la boca correctamente, lo primero que debemos hacer es elegir un enjuague bucal que se adapte a nuestras necesidades. Existe dos tipos de colutorios: los terapéuticos que ayudan a reducir la placa, la gingivitis y el mal aliento; y los que contienen flúor que contribuyen a prevenir o reducir las caries.

Para usar el colutorio adecuadamente debemos introducir en la boca aproximadamente 15ml del líquido (en la mayoría de marcas el propio tapón del recipiente se puede usar como vasito para beber, ya que además suelen indicar las medidas recomendadas). Luego debemos realizar unas gárgaras durante 20-30 segundos.

Para acabar lo expulsaremos y escupiremos tantas veces como sea necesario para eliminar cualquier resto del producto.

Es importante que para ayudar a que el enjuague realice su función antibacteriana, no lo diluyamos en agua, puesto que pierde eficacia. Tampoco es recomendable ingerir alimentos durante los treinta minutos después del uso del colutorio, ni aclararse la boca con agua para hacer desaparecer su sabor.

Por último, los expertos tampoco recomiendan abusar del enjuague bucal, especialmente si el que usamos contiene mucho alcohol. La dosis adecuada es enjuagarse los dientes una vez al día, hacerlo varias veces al día es excesivo e incluso puede ser perjudicial para la saludbucodental.

Mindfulness es una nueva técnica de meditación a la vez que se realiza el cepillado de los dientes. Esta técnica la utiliza una doctora australiana y está llegando actualmente a España. El Mindfulness sirve para reducir la tensión y el estrés, con lo cual nos ayuda a ser más productivos y sentirnos mejor. Millones de personas en todo el mundo practican algunas técnicas para mejorar su capacidad de atención y esto es lo llamado “mindfulness”.

Se han publicado muchos libros de meditación y muchas teorías, pero esta técnica austrialiana ha llegado a oídos hasta del periódico The New York Times, en el que se publicó la técnica de Fern White, para aprovechar el tiempo que utilizamos en cepillarnos los dientes todos los días. “Si lo hacemos con atención plena, podemos ‘cepillarnos el cerebro'”, asegura la doctora. Este simple ejercicio de cepillado da un respiro al cerebro, y hace que veamos el día de otra manera.

Los pasos recomendados por la doctora son los siguientes:

  1. Aplicar la pasta dentífrica en su cepillo.
  2. Comenzar a cepillarse, y respirar lentamente por la nariz, de forma tranquila.
  3. Relajar el cuello y la mandíbula.
  4. No agarrar el cepillo con mucha presión.
  5. Sentir entre las encías y los dientes las cerdas moviéndose.
  6. Saborear bien la pasta dentífrica.
  7. Respirar profundamente mientras se enjuaga.
  8. Observar sus dientes limpios.
  9. Sentir gratitud por su dentadura que es la que le permite masticar, sonreír, hablar.

 

 

A todos nos gusta, entreteniene, desestresa, etc., mascar chicle. Sin embargo, hacerlo con mucha frecuencia puede acarrear problemas graves en nuestras mandíbulas y dentaduras. Aquí te dejamos algunos para que los tengas en cuenta:

  • La mandíbula no descansa: si masticamos chicle con demasiada continuidad o frecuencia, no dejamos que los músculos de la mandíbula descansen. Ésto puede provocar que la zona se cargue por el sobreesfuerzo, y acabe doliendo y volviendose más rigida o dura.
  • Desgasta la mandíbula: el constante movimiento y fricción que sufre nuestra mandícula al masticar chicle puede suponer un desgaste en los huesos y las articulaciones que conforman la misma. La tensión que acumulamos en la mandíbula al realizar esta acción repetidamente, puede acarrear problemas óseos, y dolores en las artículaciones de esta parte de la cabeza.
  • Puede provocar el Trastorno de la Articulación Temporomandibular (TMJ) en la Mandíbula: cuando masticamos chicle más con un lado de la boca que con el otro, podemos ocasionar un desequilibrio en los músculos de la mandíbula. Este trastorno puede llegar a provocar una contracción muscular y dolores de cabeza, dolores de oído, de muelas…
  • El efecto “cariogénico“: de los chicles es muy perjudicial, especialmente para los niños, ya que cubren los dientes con azúcar. Este efecto es lo que conocemos cotidianamente como aparición de caries. El riesgo de padecer los efectos propios del azúcar en los dientes, se puede reducir consumiendo chicles sin azúcar. Sin embargo, el chicle sin azúcar normalmente contiene saborizantes y conservadores ácidos que pueden causar desgaste dental.
  • Libera el mercurio de los empastes antiguos: se ha demostrado que masticar chicle aumenta la tasa de liberación de vapor de mercurio de los empastes de amalgama, lo cual puede hacer que esta neurotoxina se transporte por el riego sanguíneo.

El hilo dental es una herramienta básica para gozar de una buena salud bucodental, muy útil para eliminar el sarro, la placa dental y los restos de comida que se introducen en lugares en los que con el cepillo de dientes no podemos acceder (espacios interdentales).

Es recomendable usar el hilo dental diariamente, para así evitar la aparición de caries, o el padecimiento de enfermedades de las encías (como la gingivitis). Sin embargo, puede ser que no sepamos emplear el hilo dental de una forma adecuada, por lo que éste no realiza su labor eficientemente.

A continuación te explicamos lo que según los expertos, es la forma adecuada de usar el hilo dental:

  1. Debemos de cortar aproximadamente 45 – 50 cm de hilo dental. Luego enrollar la mayor parte entre los dedos anulares de las manos, y tan sólo dejar unos 5 cm de hilo con el que trabajar en la boca. Es más fácil si enrollamos la mayoría del hilo en una mano, para que sea más fácil de manipular luego.
  2. El hilo dental tiene que estar tirante/tenso, y debemos de manipularlo con los dedos pulgar e índice.
  3. Hay que deslizarlo con movimientos suaves en zig-zag y de arriba hacia abajo entre los dientes.
  4. Ahora hay que pasar el hilo con delicadeza sobre la base de cada diente para así limpiar también las encías. Para ello, debemos de rodear la base de cada diente con el hilo y realizar movimientos delicados. Si hacemos movimientos bruscos podemos dañar las encías, por lo que deben de ser suaves.
  5. Como tenemos mucho hilo dental enrollado, lo recomendable es usar un tramo nuevo (limpio) del mismo para cada diente. Es decir, ir desplazando el hilo a zonas nuevas para trabajar cada diente.
  6. Para extraer el hilo de entre los dientes, debemos de emplear movimientos hacia atrás y hacia adelante, e ir deslizándolo hacia arriba.
  7. Es recomendable que tras el uso del hilo dental, nos enjuaguemos con un colutorio para así limpiar la boca de todos los restos que hemos extraído y de placa bacteriana.