El crecimiento de los dientes de cada niño es un mundo, a unos les salen a los cuatro meses y otros comienzan con sus primeros pasos antes de tener ningún diente.

Vamos a ver cuales son las etapas por la que pasan los dientes y cómo cuidarlos en cada momento.

Desde los 4 meses hasta los dos años:

En esta primera etapa en la que aún no han salido los dientes, muchas veces pensamos que no es necesario el cuidado buco-dental.  ¡Cuidado con las encías! Si hay que limpiarlas.  Para ello sólo es necesaria una gasita empapada en agua y pasarla por las encías del bebé con cuidado.  Esta limpieza también ayudará a que la salida de los dientes sea menos dolorosa.

Cuando comience la dentición, se puede recurrir a mordedores fríos para aliviar el dolor si lo tuviera.  Existen cremas para aliviar el dolor, pero tienen que ser recomendadas por el dentista o pediatra.

Cuando los dientes comienzan a salir será necesario su cuidado con unos cepillos especiales de cerdas muy finas y suaves.

Desde los 2 a los 4 años:

A esta edad, los más pequeños ya tienen la mayoría de los dientes de leche.  Para ayudarles a cuidar de ellos es necesario tener un cepillo infantil con el mango ergonómico, las cerdas suaves y con cabezal pequeño para acceder a todas las cavidades de la boca.

Como los niños aun no tienen la suficiente destreza para realizar un buen cepillado, debemos ser los padres los que nos encarguemos de la misma.

Desde los 5 hasta los 7 años:

Debido a la dieta y a otros factores, a esta edad los niños se ven más afectados por las caries. También comienza la etapa en la que se caen los dientes de leche.  A veces algunos niños tienen una etapa rebelde y cepillarse los dientes se vuelve algo aburrido y rollo para ellos. Es importante que las herramientas que usen para el cepillado de los dientes, sean divertidas, lúdicas sin olvidar con cumplir con los requisitos de mango ergonómico y cerdas suaves.

Podemos motivar a los niños a una buena limpieza dental, diciendo que el Ratoncito Pérez, sólo se lleva los dientes que están muy limpios sanos. Aprovecha esto para inculcarle buenos hábitos de higiene dental.

A partir de los 8 años:

A esta edad tienen mezcla de dientes de leche y dientes definitivos.

Ya son mayores, y su destreza con la mano ya les permite cepillarse los dientes ellos solos.  Eso sí, debemos supervisar cada cepillado. El tema de la alimentación es un factor a tener muy en cuenta, evitando bebidas azucaradas, dulces y chuches. ¡¡¡En su boca ya tienen dientes que les han de durar toda una vida!!!

Los Blanqueamientos Dentales no dejan los dientes blancos para siempre. Si expones tus dientes a comidas y bebidas con muchos colorantes podrás observar cómo el blanco de tus dientes va desapareciendo pasado el primer mes desde finalizado el blanqueamiento. ¡Con un mínimo mantenimiento podrás conseguir que te dure entre uno y tres años e incluso más!

Aquí van algunos consejos para ayudarte a mantener ese blanco que tanto te ha costado lograr:

1. Evita el consumo de alimentos y bebidas que pigmentan los dientes, como el café, té, coca-cola, zumos artificiales, vino tinto, frutas muy rojas (arándanos, cerezas, moras…), vinagre balsámico, salsa de soja y colorantes como el curry.

2. Si tienes que consumir cualquiera de estas bebidas, intenta utilizar una pajita para que el contacto de los líquidos con la zona exterior de los dientes sea lo menor posible.

3. Inmediatamente tras comer o beber este tipo de comidas y bebidas, enjuágate la boca o cepíllate los dientes.

4. Conserva una buena higiene bucal. Cepíllate los dientes al menos dos veces diariamente y usa el hilo dental como mínimo una vez al día para eliminar toda la placa bacteriana. Usa una pasta blanqueadora (una o dos veces semanalmente) para eliminar manchas superficiales y evitar que los dientes amarilleen. Utiliza tu pasta de dientes habitual el resto de la semana.

5. Cada medio año puedes aplicarte en casa una dosis blanqueante de recuerdo que puedes pedir a tu dentista.

6. Consume alimentos crujientes y ricos en agua, como frutas y verduras crudas (manzanas, apio, peras, zanahorias….) que estimulan la salivación y el arrastre de restos de alimentos. La saliva lava los dientes y además neutraliza el ácido que provoca la caries y erosiona el esmalte. Masticar chicle sin azúcar después de comer tiene un efecto similar ya que también estimula la secreción de saliva (aunque cabe recordar que no reemplaza el cepillado dental).

7. Reduce la toma de alcohol y consume más agua. El alcohol produce deshidratación y mengua la cantidad de saliva.

8. Intenta no fumar tabaco. Es el elemento más colorante.

9. Las bebidas energéticas, aparte de contener colorantes, pueden llegar a ser abrasivas para el esmalte de los dientes. A medida que perdemos esmalte, se va transparentando más la dentina  subyacente que es un tejido con tono amarillento.

10. Tenga especial cuidado con los colutorios antibacterianos ya que pueden contener sustancias que tienden a oscurecer los dientes si se usan contínuamente, entre los que están la Clorhexidina y el Cloruro de Cetilpiridinio. ¡Y compruebe siempre que no contengan alcohol!